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Carta de navegación.

¿Cómo no naufragar en el intento?

 

Los Viajes Sensoriales no discurren por un cauce previamente trazado. No son ríos: son océano. Y para lanzarse al océano no basta con saber nadar; es necesario aprender a orientarse, a leer las corrientes y mirar las estrellas.

 

Esta carta de navegación no es un manual cerrado ni un mapa exacto. Es una guía de orientación. Un conjunto de pautas y recomendaciones nacidas de la experiencia que pueden ayudarte a moverte con mayor fluidez y seguridad en estas aguas.

 

No es necesario ningún conocimiento previo para adentrarse en esta travesía. Sí lo es, en cambio, una actitud de respeto y cuidado. Aceptar las reglas del juego —no hablar, no ver, no hacer nada que no sientas de verdad— forma parte del viaje.

 

También es importante una cierta disposición a la apertura. Aunque todas las personas pueden disfrutar de esta práctica, no siempre estamos listas para hacerlo.

 

Los Viajes Sensoriales no son para todo el mundo en todo momento. Saber escucharse también es parte de la navegación.

 

Antes de iniciar el viaje.

Un espacio sostenido

 

Durante el viaje no estarás sola. El espacio está acompañado por varios colaboradores que no llevan venda. Su presencia es discreta, casi invisible. Solo intervendrán si es absolutamente necesario o si tú lo solicitas.

 

Entrar y salir del espacioDurante el viaje

llevarás una venda cubriéndote los ojos. Aun así, recuerda que en cualquier momento puedes quitártela y abandonar el espacio. Puedes salir a tomar aire, darte tu tiempo y, si lo deseas, volver a retomar el viaje. La puerta siempre está abierta.

 

Dinámicas de introducción

 

Antes de comenzar la travesía se proponen una serie de dinámicas grupales que funcionan como entrenamiento. A través de la meditación guiada, el humor y el juego, vamos preparando el terreno para que la magia pueda suceder.

 

Códigos de navegación

 

Existen códigos táctiles que podrás utilizar para comunicarte con otras personas durante el viaje. Estos códigos se explican y practican antes de entrar en la oscuridad y te ayudarán a orientarte en medio del oleaje.Si en algún momento te sientes incómoda, si te adentras en caminos que no deseas transitar o te encuentras en una situación que no quieres sostener, utiliza estos códigos para marcar tus límites con claridad. Y si lo necesitas, no dudes en quitarte la venda y salir del viaje.

 

Durante el viaje

 

Muévete por el espacio con suavidad, cuidando de evitar golpes o pisotones.Permítete explorar y acercarte a otras personas si así lo sientes, siempre desde la escucha profunda y el respeto absoluto.

 

Cuida el espacio y cuida a quienes lo habitan, pero, sobre todo, cuídate a ti. Este es tu viaje. No tienes que complacer a nadie.Si en algún momento sientes tu espacio invadido, pon límites. Hacerlo también es una forma de cuidado.

 

Confía en ti y entrégate al momento. Suelta el control.Permítete sentir y disfrutar del viaje y de tu cuerpo.

 

Canta, llora, salta. Si aparecen miedos, báilalos.Si surgen bloqueos, obsérvalos con cierta distancia. A veces, el simple acto de mirar hace que se disuelvan.

 

Si te sientes perdida y no sabes qué hacer, vuelve al ser. Habita tu cuerpo. ¿Está tenso o relajado? ¿Pesado o ligero? ¿Qué necesita ahora? Escucha lo que te está diciendo.

 

Observa el juego de tu mente sin dejar que te atrape.Cuídate de los juicios y de los pensamientos negativos. Si aparecen, obsérvalos y déjalos pasar. Si persisten, aligéralos: ríete de ellos.

 

No intentes intelectualizar el viaje. Si lo haces, se te escapará entre los dedos.

 

Distingue entre la sensación pura y el pensamiento o la palabra que esa sensación provoca. Al ponerle nombre demasiado pronto, la ahogas.

 

Practica el desapego y acepta que la vida es un flujo constante.No siempre eres responsable de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.

 

No reduzcas el viaje a una simple cuestión de atracción o rechazo. La experiencia se vuelve más rica cuando logras ir más allá.

 

Poner conciencia en el camino hará que todo lo que ocurra tenga sentido.

 

Al finalizar el viaje

 

Date el tiempo que necesites para volver.

 

Recuerda que las facilitadoras y facilitadores estamos ahí para acompañarte. Si lo sientes, acércate y comparte tu experiencia.

 

Este es un ritual con un inicio y un cierre. Todo lo que sucede en el viaje queda en el viaje.

 

Abrázate tal y como eres. Acoge también tus sombras.Agradece. Perdona.

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